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sábado, 30 de mayo de 2015

VinumMedia evoluciona





El vino es social y las redes ayudan a su difusión. Este hecho virtual que va ocupando nuestra vida y la convierte en una realidad cada vez más consolidada en nuestra sociedad, es la visión de todo comunicador. Notificar aquello que le apasiona y que en su búsqueda lleva consigo la humildad de quien se siente positivo con lo que informa. Por eso y sin más dilación paso a solicitarles modestamente que votéis alguno de los logos que pongo a sometimiento publico para elegir el que mejor se adapte a la Web. Web que necesita de vosotros y donde los colaboradores hablaran del vino por supuesto, pero también estará presente, la poesía, la cultura, la filosofía y las nuevas tecnologías con periodismo de actualidad. Muchas gracias a todos, SALUD!!!

                                                 Web: http://www.vinummedia.com/


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Logo 3


Logo 4
 




"La comunicación es nuestro principal objetivo y sin vosotros no tendría sentido, gracias"




IN VINO VERITAS, LONGAE VITAE!))

jueves, 29 de enero de 2015

Vino ¿cultura o moda?

Hace no mucho me planteaban esta pregunta. ¿La gente bebe vino por moda o por cultura? Me dejo pensativa por un momento porque sabía la respuesta a esa pregunta. Pero me surgieron unas dudas….



¿Qué entendemos por cultura? ¿Qué lleva intrínseco que alguien beba por cultura? ¿Por qué sabe mucho de vino o por qué se lleva elaborando vino desde tiempos ancestrales y su consumo por ende debería ser un hábito, formar parte de nuestra cultura gastronómica? Eso es para mí la cultura del vino. No saber un montón de vino, pero si saber que se lleva elaborando vino desde mucho antes de los romanos –que vivimos en tierra de vinos-, saber que a estas alturas del partido un vino no tiene porque ser caro, que se puede comer con vino, en ocasiones especiales, en un día de diario, en un fin de semana en casa o cuando sales con tus amigos a divertirte.

Eso es para mí la cultura. Eso es entonces la razón por la que me gustaría que todo el mundo bebiera vino: por cultura.

Pero es cierto que se bebe vino porque mola beber vino. Porque es algo elegante, que mola y que te denota de cierto estatus social porque se asocia al vino como algo solo apto para ciertas élites. Beber y entender de vino está de moda, los cursos de vinos proliferan a lo largo de toda la red, mientras se intenta hacer del vino una bebida social, de vender la moda del vino entre la gente joven –ese sector que aun se resiste a este sector.

¿Cuál es la razón por la que la gente bebe vino? El mejor ejemplo en este sentido lo encontramos en Estados Unidos donde no sólo el segmento de los blogueros  goza de un reconocimiento y repercusión bastante más grande que la que tenemos  en España pero además podemos verlo en cada serie y, cada vez más, películas holliwoodienses. A mí personalmente me sorprende como en cada serie americana me encuentro al protagonista  que cuando llega a casa por la noche (está cansado etc.) se sirve una copa de vino tinto, o de un blanco Chardonnay. Y por el contrario cuando veo series españolas sólo se ve un botellín de cerveza.




El vino se bebe por moda, una moda que han sabido aprovechar en Estados Unidos ¿para cuándo nos toca a nosotros hacer lo mismo? ¿Sabremos sacarle rendimiento a esta moda para atraer a todo ese segmento reticente en acceder al mundo del vino antes de que pase y desaparezca tal como vino? ¿Estamos aún a tiempo?.




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IN VINO VERITAS, LONGAE VITAE!))

martes, 21 de octubre de 2014

Los muchos primeros #vinos



Es sabido que a medida que la industria del vino en España se perfecciona y se hace competitiva al nivel de los grandes vinos del mundo, ha ido perdiendo, lamentablemente, consumidores.

Pese al crecimiento de la industria, en los últimos 12 años, el consumo de vino en España ha caído un 15%, según cifras de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).

En esa pérdida de consumidores el mapa etario es claro, no es que la gente que bebía vino ha dejado de beberlo, es que los mayores mueren y los jóvenes no beben vino.

Con lo cual, recuperar el consumo de un producto identitario, tradicional y parte indiscutible de la dieta mediterránea, pasa por ganar nuevos consumidores, pero para ello hay que deslastrarse de todos los prejuicios que durante mucho tiempo han estado mermando la relación del vino y los jóvenes.

Primer supuesto: promover el consumo de vinos entre los jóvenes es equivalente a promover el alcoholismo.


Aunque el consumo del vino ha descendido, ello no supone un descenso en el consumo de alcohol por parte de los jóvenes. Por el contrario, se inician antes y con destilados de alta graduación.

Son muchos los factores que subyacen a un consumo desordenado y preocupante que hacen los más jóvenes del alcohol.  De allí, que defiendo que el vino no debe ser parte del problema, pero sí puede ser parte de la solución.

El problema de los jóvenes no es el consumo, sino la manera cómo se realiza ese consumo.

El vino es una bebida que invita al consumo atento y reflexivo. Es una forma de placer que está imbricada con la conciencia del placer. Sin hacerlo elitesco, la campaña para acercar a los más jóvenes al vino, debe estar enmarcada en el disfrute con todos los sentidos y en el conocimiento y amor por la cultura que lo rodea.

Segundo supuesto: ya puestos a beber vino, bebamos grandes vinos.


Si convenimos que el mundo del vino es un amplio espacio de conocimiento, también debemos convenir con que quienes se inician deben hacerlo desde lo más simple para poder ir hacia lo más complejo.

Sin obviar que existen diferencias particulares de gusto, el vino ideal para iniciados debiera ser fácil de beber, fresco, joven, seguramente afrutado.

Pienso incluso en vinos divertidos como los sparkling wines o los frizzantes de baja graduación alcohólica.  Muchos de ellos, no entran en la categoría de vinos según la OIV, porque su graduación está por debajo del 8,5% Vol,   pero son la oportunidad perfecta para que los más jóvenes disfruten de los sabores y los aromas más sencillos del vino sin la complejidad de las largas fermentaciones y crianzas.


Tercer supuesto: los cócteles con vino son una afrenta al  vino.


En este caso creo que nos pueden los prejuicios, los cócteles de vino existen, son parte de la tradición de consumo del vino y son una manera de beber y disfrutar el vino.

Cuántos vinos hay en el mercado que se promocionen como un buen vino para sangrías, tintos de verano, calimochos o naranjochos (no, no me invento nombres, preguntarle a un jovencito de qué se trata y te lo dirá, porque lo consume).

Parte de la educación vinícola de nuestros jóvenes debiera pasar por cuáles vinos para qué cosas y qué momentos para cuáles vinos.

Mi reflexión comienza por ser madre de un joven de 20 años y explorar su propia relación con el vino y la de sus amigos. Pero pretende ir más allá, España, según expone la OIV, se encuentra en un preocupante 19º lugar en el ranking de consumo mundial, muy por detrás de países no productores y sin tradición vinícola. ¿Qué estamos haciendo para formar a los nuevos consumidores quienes pretendemos difundir esta cultura? ¿O dejamos a los más jóvenes beber a su aire pensando que no son lo suficientemente dignos para apreciar el vino?

Fotografía de Pierre Gros Bajo licencia Creative Commons

jueves, 31 de julio de 2014

CATA DE VINO - POSTALES DEL FIN DEL MUNDO


Quiero antes de nada agradecer al Sr. Julián Labra por haber propuesto hacer una cata de un vino y publicarla en el blog. Gracias Virginia y Juan Carlos por diseñar la hoja de cata y darle la forma a esta nueva experiencia en el blog Vinumvitis Latino. No me quiero olvidar de agradecer a Michael Cooper dueño de Tomevinos Zaragoza que ha participado de esta nueva práctica.
El vino propuesto pertenece a Argentina y su nombre es Bodega del Fin del Mundo y está ubicada en la Patagonia Argentina. Las valoraciones de la cata son de exclusiva responsabilidad de cada uno. Esto es la magia del vino señores y cada uno tiene su propio juicio de acuerdo a los descriptores de la visión, olfato y gusto. El nombre del vino es Postales del Fin del mundo.
La magia de la cata es que cada uno da su opinión libremente y se puede valorar un vino sin presiones de ningún tipo. Esperamos más adelante realizar una entrevista a la bodega, muchas gracias nuevamente a todos por la participación.



Hemos participado en la cata, Julian Labra, Juan Carlos Chávez, Michael Cooper, Virginia Adrada y Carlos Schölderle.




















Nos vamos de vacaciones, volveremos en septiembre con más noticias del mundo del vino y su cultura. Muchas gracias a todos los lectores por sus mensajes. SALUD!))




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domingo, 27 de julio de 2014

"EL VINO DE LA GENTE"



 En lugar de resignarnos a datos desalentadores sobre el descenso en el consumo de vino, deberíamos hacer un ejercicio de conciencia para reflexionar sobre lo complicado que, en ocasiones, hemos hecho que sea descorchar una botella de vino, porque muchos tienden a pensar que el vino es sólo para sumilleres, expertos o para tratar de impresionar a nuestra pareja o a nuestros amigos con un puñado de términos que, en la mayoría de los casos, no usamos con propiedad.



Olvidamos todo lo que el vino tiene de emocional como alimento y bebida social, dado que está en la inmensa mayoría de los acontecimientos sociales más importantes de nuestra vida, desde un acuerdo comercial, una boda o en nuestra primera cita con una pareja especial. No hay mejor gesto para ofrecernos a los demás que compartir el mejor vino que tengamos en ese momento en nuestra propia casa.

Para reflexionar sobre lo anterior, os adjunto un enlace de un anuncio argentino –uno más- sobre vino, que tiene ciertas similitudes al archifamoso anuncio de Coca-Cola “Para todos” –“Para los gordos. Para los flacos. Para los altos. Para los bajos,…-. Con la envolvente y sugerente voz que imprimen los argentinos, podemos ver en “youtube” (http://www.youtube.com/watch?v=a9OTHokt4Uc&sns=tw) una pieza creativa que nos emociona, porque exprime la esencia de nuestro adorado líquido: su carácter social y todo lo que tiene de compartir, de vivencias y de sentimientos. Pero, además de su carácter emocional, tiene bastante de reivindicativo, porque el propio spot se titula “El vino de todos” y nos hace ver que esta bebida milenaria es accesible a la inmensa mayoría de la sociedad.

El anuncio comercial es de “Pequeños Bodegueros de Mendoza” y acaba en 45 segundos con todo tipo de prejuicios y clichés sobre el vino y nos hace caer en la cuenta de que todos somos un poco culpables de haber sobrecargado y envuelto de demasiada parafernalia al vino, acabando con todo lo que tiene de espontáneo.

Desde la propia forma del servicio, donde aparece, por ejemplo, sin pudor un sifón vaciando parte de su contenido en un vaso común de refresco mediado de vino; hasta los propios personajes, que son amas de casa, trabajadores y personas corrientes y no modelos; pasando por los momentos de consumo, acompañando comida servida en “tuppers”, nos hacen ver la frescura y la alegría que se propicia en torno al vino.

Ya había visto anuncios argentinos, como los de “Trapiche”, en la misma línea, haciéndonos ver las ventajas que tiene el consumo del vino en Tetra Brik. Sólo cabe recordar que en España López Morenas se cayó con todo el equipo con un spot en el que simulaba el ruido del descorche de una botella, mientras se servía el brik en una jarra. Claro que no sólo es cuestión de tener arte o de calar muy hondo en los “insights” emocionales, porque hay matices culturales que no se deben dejar de lado. En los países denominados tradicionales o de amplia cultura del vino, aún no estamos preparados para cierres de rosca-chapa como los ingleses y toleramos a regañadientes los tapones sintéticos para los vinos de consumo rápido, como sustitutivos del corcho natural.

Es posible que tengamos que promover el consumo moderado del vino por el placer en si mismo que nos une a todos los que disfrutamos con este alimento base de la dieta mediterránea, más allá incluso de que pueda ser positivo como antioxidante, antienvejecimiento y antiestrés. No se puede decir muy alto, pero con el coche en el garaje y en nuestra propia casa, ¿por qué no podemos abandonarnos al placer de tomarnos un fin de semana cuatro o cinco copas de buen vino? Por el precio que están pagando muchos españoles por las “nuevas ginebras”, podríamos llevarnos a casa varias botellas de vinos espectaculares para dormirse al arrullo del Dios Baco y crear un clima especial con nuestra pareja o con nuestros amigos.

Es posible que tengamos que replantearnos si el vino es un placer, si es algo ocasional o si podemos disfrutarlo a diario. La crisis económica, que tan negativa es para todos, ha hecho que determinados vinos, cuya calidad –algo tan relativo y triste en un país productor como el nuestro- se equiparaba hace unos años a más de 20 euros, ahora se puedan consumir a poco más de cuatro. Pero que, es más, que tenemos vinos muy decentes por menos de dos euros para disfrutar a diario. Y que, además, se tiene que dejar a la gente que disfrute del vino como lo crea conveniente, que no le venga impuesto, porque algunos que demonizan sobre el Lambrusco, deberían saber que se venden millones y millones de botellas de este “vino”. Y es mejor educar e introducir a los futuros consumidores de vino desde aspectos positivos que con imposiciones de una cultura que muchos ven como cerrada.

Mientras no tengamos a muchos más Iniestas o Banderas que pongan de moda al vino o a más cocineros, deportistas , al igual que las grandes “celebrities” de Estados Unidos han creados sus propios vinos, seguiremos lamentándonos de una situación que podría cambiar si supiéramos leer entre líneas el texto del diálogo retórico que da título a esta reflexión.

EL VINO DE TODOS
El vino, ¿de quién es el vino?
-El vino es de los simples, de los llanos, de los que miran el vaso y dicen: “rico el vinito, ¿no?

El vino no tiene palabras raras, ni misterios. El vino no es de los complicados, de los difíciles. El vino se abre, se toma, se disfruta y ya está.
El vino no es de los que saben de vino. El vino es de los que saben vivir. Y por eso toman vino.

¿El vino?
-El vino es de todos, el vino es de la gente





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