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jueves, 7 de mayo de 2015

> Vinos de autor




Los denominados "vinos de autor" obedecen a la búsqueda de la propia libertad.

Este concepto, a día de hoy quizás demasiado empleado, surgió hace ya unos años como vía de escape para aquellos productores que, por iniciativa propia, decidieron empezar a elaborar algunos de sus vinos al margen de las directrices de las denominaciones de origen. Las divergencias con las estrictas normas de los consejos reguladores, en relación con las variedades de uva autorizadas, las técnicas de vinificación y sobre todo los periodos obligatorios de maduración en barrica y botella, fueron la principal causa que impulsó la proliferación de los "vinos de autor".

En la mayoría de las ocasiones, las bodegas que se lanzaron a crear estos vinos diferentes, fueron productores con viñedos pequeños de gran calidad, cuyos productos en el marco de la denominación de origen suponían una cuota de mercado ínfima, abrumados por los miles de botellas que las grandes bodegas ponían en circulación cada año. Optaron por la calidad antes que por la cantidad. Apostaron por la excelencia, pero se toparon con la rigidez de las normas de los consejos reguladores (tales variedades de uva, tantos meses en barrica, tantos meses en botella, etc).



Hablaremos a continuación de tres vinos de autor, pertenecientes a la DO. Rioja.

Dos de ellos podrían calificarse como "crianzas" pero no lo son, y el último como "reserva", pero tampoco lo es. De hecho llama la atención que las etiquetas o precintas del consejo regulador que figuran en dichas botellas sólo informan de la añada. En sentido estricto son vinos distintos, con personalidad definida, alejados de lo que esperamos encontrar en un crianza o un reserva al uso. A quien se esté preguntando si son mejores o peores, sólo podemos decir que son diferentes. No hace mucho que escuchamos una frase para definir los tipos de vino: "el que nos gusta, el que no nos gusta y el que todavía no hemos probado". Está todo dicho.

Egomei 2008
Elaborado por Finca Egomei (Alfaro) en la subzona de Rioja Baja, en base a un 90% de uva Tempranillo y un 10% de uva Graciano, madura un total de 14 meses en barrica y 6 meses en botella. Incumple, por tanto, las normas de la DO. Rioja en cuanto a permanencia en botella para ser calificado como "crianza".
Visualmente presenta una altísima capa muy picota con menisco granate. Lágrima bien pigmentada, abundante y densa. En nariz predomina la fruta negra muy madura. Aromas mentolados, como de caja de puros. Ciruelas e higos. Clavo y nuez moscada. Taninos perfectamente integrados. Muy redondo. Riquísimo.

EGOMEI




Cincuenta 2010
Bodegas Eguren Ugarte (Páganos-Laguardia) en Rioja Alavesa son las responsables de este monovarietal de Tempranillo, elaborado con uvas procedentes de viñedos de más de cincuenta años. Envejece en barrica de roble francés durante 14 meses para luego pasar en botella 6 meses más.
Picota de capa media y ribete azulado-violáceo, muy bien cubierto. Lágrima media muy pigmentada. Nariz seria, incluso a copa movida, con explosión de frutas negras (moras) y regaliz. Mineral y láctico en boca. Taninos presentes "muy Eguren" redondos y modulados. En boca resulta sedoso, grande, cremoso y lácteo. Postgusto largo, larguísimo, muy rico y especiado. Un gran vino y un regalo para los sentidos.

CINCUENTA 2010




Señorío de Cuzcurrita 2004Monovarietal de Tempranillo elaborado por Bodegas Castillo de Cuzcurrita (Cuzcurrita del río Tirón) en la subzona de Rioja Alta. 12 meses de barrica y 24 de botella antes de salir al mercado. Sigue las indicaciones del consejo regulador en cuanto a envejecimiento y variedad de uva. Ignoramos el motivo por el que no es calificado como "reserva", quizás alguna técnica de elaboración.
Rojo picota de capa alta y menisco teja, bastante evolucionado. Fase olfativa con predominio de frutos rojos y negros, orejones y tabaco rubio. Fase gustativa redonda y elegante. Eterno postgusto sabroso y especiado. Fantásticamente conservado. Magnífico vino de hace una década. En plena forma.

SEÑORIO DE CUZCURRITA 2004




La degustación de cualquier "vino de autor" es una delicia. Antes de probarlos cada persona en su fuero interno espera encontrarse unas sensaciones, que luego pueden ser acertadas o no. Esa incertidumbre previa resulta muy estimulante. Durante la cata, en especial si ésta resulta satisfactoria, el disfrute es absoluto: cada vino de autor es único, las apreciaciones son muy personales y permiten gozar sin límite. La peor parte viene una vez que lo hemos terminado, porque muy habitualmente no se tiene acceso a nuevas botellas, casi siempre proceden de obsequios o son rarezas en sí mismas y es prácticamente imposible adquirir nuevas unidades, de manera tal que al apurar una botella con la que hemos disfrutado, es inevitable que nos asalte cierta tristeza, pues entra dentro de lo probable que jamás volvamos a catar ese vino.


Sólo la búsqueda de nuevos vinos puede devolvernos la ilusión.


Y en ello estamos...





"La comunicación es nuestro principal objetivo y sin vosotros no tendría sentido, gracias"





IN VINO VERITAS, LONGAE VITAE!))

jueves, 13 de noviembre de 2014

Guia: ¿Cómo hacer una cata?.


¿Cómo servir el vino?


Lo primero que hemos de saber es como servir el vino o en qué orden presentar los vinos si se va a hacer una cata de distintos vinos. Esta pauta también sirve para cuando se sirve el vino en la mesa y maridamos cada plato con un vino.

El orden pues a seguir será el siguiente:

  • Vino blanco seco (precede a los demás vinos). El vino blanco si se sirven varios se servirá antes los más jóvenes y ligeros y seguirles los de mayor edad o crianza en barrica.
  • Vino tinto. En este caso empezaremos por los más ligeros o jóvenes o con menos crianzas (robles y jóvenes) y dejaremos para después los de mayor crianza (en orden: crianza, reservas y grandes reservas) o mayor edad.
  •  Para el final se dejan los vinos de postres como son Moscatel, PX, olorosos dulces,  generosos, finos y Fondillón alicantino (como opciones al Cava y Champagne).


 ¿Qué es catar? 



Catar no es ni más ni menos que fijarnos en lo que estamos bebiendo, sacarle el mayor partido a una copa de vino. Es decir, fijarnos en el color, en los aromas – a que nos recuerda lo que olemos (el vino tiene esa pequeña virtud de hacernos viajar sin necesidad de movernos de nuestra casa)-, y en el gusto – ¿a qué nos sabe? Nos recuerda tal vez a manzana, frutos rojos, o tal vez almendras o vainilla-.

Fuente: Wikipedia


No es una ciencia exacta. A cada uno le puede recordar a cosas distintas, pues no todos tenemos en nuestra memoria los mismos olores y sabores. Nada más divertido que probar a catar con tus amigos y ver como la memoria sensorial en cada uno de nosotros es totalmente distinta. Como a uno le salen antes los recuerdos de barrica o fermentación y a otros las notas totalmente varietales.

 En una cata tenemos que recordar también que influye nuestro estado de ánimo, la compañía, los olores, el ambiente etc Y un día que estemos muy cansados podemos no llegar a sacar matices pero si apreciar que un vino está bueno y nos gusta, y para ese día será más que suficiente.

Fuente: HotelCancuch.com

Antes de la cata ¿qué hacer?


  • -          Estar relajado
  • -          Lugar bien iluminado (cuanto más luz natural, mejor)
  • -          Lugar en silencio y sin interrupciones para poder concentrarse mejor durante la cata


Las tres fases


Visual

La posición de la copa ha de estar ligeramente inclinada (angulo de 45º), con poco vino servido en la copa, sobre un fondo blanco y mirando a través de lo que sería el balón de la copa, desde arriba.

En ella apreciaremos no solo la intensidad y el color del vino sino también la limpidez y brillo del mismo. La elegancia en la copa muchas veces nos hablará de la calidad del vino que tenemos ante nosotros.

Fuente: Sikinnis.wordpress.com

Esta fase no debe durar más de unos segundos.


Olfativa.

Para sacar el aroma, lo mejor es primero en reposado acercárselo ligeramente a la nariz (sin introducirla dentro de la copa) para ver la intensidad que tiene. Para sacar más matices agitamos en círculos la copa y volvemos a oler. Notaremos que los aromas ahora son más fácilmente perceptibles. Al agitar la copa lo que hemos hecho es que la copa se impregne bien de vino y por lo tanto, podamos distinguir mejor sus propiedades.

Lo primero a detectar en la fase olfativa es que el aroma sea limpio y agradable pues esto nos indicara que el vino está listo organolépticamente para proceder la cata.

-Atención!! ¡¡No agitéis el cava!! O la burbuja desaparecerá y eso ya no será cava… -

Fuente: Puntdegust.com


En la fase de “nariz”, no debemos sobrecargar nuestras fosas nasales, pues tienden a obturarse si forzamos demasiado o intentamos acercarnos la copa varias veces seguidas.

Para ejercitar la memoria olfativa podemos probar a oler las especias que tenemos en casa, cuando cocinamos, aspirar esos vapores que nos llegan (seguro que esas amas de casa que cocinan a diario les será fácil)… Poco a poco iremos cogiendo matices. Practica, practica, practica. Esa es la clave. Y no solo con el vino, sino con cada cosa que tomemos hacer la cata para  ir acostumbrándonos.


Gustativa

Una vez apreciadas las anteriores pasamos a la fase gustativa.

Tomaremos un sorbo generoso  y lo mantendremos en boca y mantenerlo en boca durante unos segundos. Lo fundamental en este paso es concentrarse bien en los sabores del vino, del grado de acidez, dulzor, cuerpo y tanino y el postgusto que nos deja. Y tan pronto lo traguemos, apuntar todas las sensaciones percibidas.



Maridado el vino cambia completamente, incluso con un buen vino, el primer sorbo nunca será el mismo al segundo, ni al tercero.

Aquí te dejo una pequeña guía (breve pero intensa) de alguno de los conceptos más comunes usados en la cata:

En relación a la acidez:

Un vino puede ser:
  • -Cálido (sin acidez, o muy poca acidez)
  • -Fresco (con la acidez justa)
  • -Vivo, Muy vivo (cuando la acidez se nota)
  • -Nervioso (cuando la acidez es el protagonista en el vino)


En cuanto al dulzor del vino (lo primero que se nota en un vino, en la punta de la lengua):
  • -Muy secos
  • -Secos
  • -Amables o golosos (cuando se nota pero no es la protagonista)
  • -Dulce (el dulzor destaca sobre los demás

Cuando hablamos de dulzor, es común decir que “es un vino suave” como significado que tiene un buen dulzor, un toque dulce que lo hace agradable.

En cuanto a la temperatura del mismo, un pequeño truco pero muy útil: la sensación cálida de un vino se refiere al alcohol. Ese calorcillo que notamos en boca cuando bebemos, nos es ni más ni menos que el alcohol, no confundir con la dulzura o la acidez. Cuando en el mundo de la cata se habla de “vino fresco”, como ya he anotado antes, se refiere a la acidez.

Justo en la mitad del la lengua, en el medio. Ahí. Se notan los sabores salados ¡¡Mis favoritos!! Los aromas salinos, que pueden ser en un albariño por criarse al borde del mar o en una cepa vieja, porque la uva absorbe las sales minerales del suelo.

Y por último, el termino tanino, tantas veces leído y escuchado a expertos, no es ni más ni menos que la astringencia que  notamos en boca, esa sequedad que nos hace difícil segregar saliva. Cuando se habla de un buen tanino, estamos ante un buen vino, con cuerpo, que durará en el tiempo.

Recuerda que la clave para todo catador es la práctica. ¡No dejes de catar y divertirte descubriendo el vino!




Salud ¡y hasta la próxima!




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viernes, 24 de octubre de 2014

Vive la experiencia

Cuando conocí esta bodega en un salón este pasado invierno me encantó encontrarme con un proyecto de tradición de familiar con una calidad en sus vinos soberbia.
Tengo por costumbre asistir a evento de cierta reputación donde los vinos que  cato tienen premios y altas puntuaciones en las guías de vinos más importantes de España (y/o extranjeras) así que lo que cuento aquí no es baladí.
 
© Bodegas Bernabeleva

Bernabeleva es una bodega familiar de Madrid (labran con caballo) situada en San Martín de Valdeiglesias, a los pies del Cerro de Guisando. Una visita prácticamente obligada si pasas por la región.
 En mi corta experiencia con las visitas en bodega lo que es totalmente cierto, y sé que coincidirás conmigo, es que el vino no se toma igual, no sabe igual si conoces al enólogo o  la persona al frente, conoces las viñas, como cultivan, como vendimian, como elaboran. Escuchar la historia que les ha llevado hasta allí no tiene precio.
Esta bodega tiene un encanto especial, por eso no debes dejar de visitarla.
 Por si  tienes dudas, te dejo las catas de alguno de sus vinos. Pocas veces he catado vinos tan bueno de mi tierra, Madrid.


Bernabeleva Arroyo de Tórtolas. 2011. Vinos de Madrid. Cepas de 80 años. 93 puntos puntos.
Color rojo caramelo dr­acula (fresa) ocuro. En nariz tiene más recuerdos varietales y a panadería que sus compis de bodega. Es picante en nariz. Su aroma recuerda a una “aspirina de limón”. En boca es ácido, ligero, suave, equilibrado.
Bernabeleva Viña Bonita 2011. Vinos de Madrid. 94 puntos Peñin. Cepas de 90 años.
En nariz recuerdos a pastelería, tostados, fresa y frutos rojos. En boca es acido, ligeramente amargo, picante, sabroso, equilibrado.

Cantocuerdas Moscatel de Grano Menudo. 2011. Vinos de Madrid. 94 puntos Peñin.
En nariz tiene los recuerdos típicos de la moscatel. Varietal y fresco. En boca es untuoso y equilibrado con un toque verde.
Bernabeleva Carril del Rey. 2011. Garnacha. Vinos de Madrid. 95 puntos Peñin.
En nariz recuerdos a tostados, caramelo de fresa. Buen color. En boca es ácido, picante, muy rico, dulce, untuoso, gustoso.
 
Viñedos de Bernabeleva
¿Te animas a visitarla? Cuéntame cómo te fue en esta entrada.


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