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viernes, 26 de septiembre de 2014

Recuerdos en una copa de vino

Cuando me metí en este mundo del vino lo que menos me iba a imaginar es que el mayor placer lo encontraría compartiendo una tarde de vino con unos amigos, unos cómplices en esto de intentar de poder de vivir del vino (una realidad que ya muchos tienen la fortuna de hacer, otros intentamos conseguirlo).

Cuando me inicie en este mundo del vino lo que me movía era escribir y describir paisajes, aquellas atardeceres en viñedos de bodegas en algún lugar de España, disfrutando de una copa de vino mientras disfrutas de una bella compañía, mientras tal vez absorta en mis recuerdos, de  lo que me llevo hasta allí. Eso es lo que me movía, la poesía que se respira y se vive en cada parte de una pequeña o gran bodega, en medio alguna parte viendo el horizonte y observando cómo pasa el tiempo lento y grabándose en la retina de mi ser.



Esa tarde de vinos compartidos, rodeado de aficionados, amantes, profesionales, elaboradores y apasionados todo de un mismo mundo,  el mismo mundo que te hacen hoy pararte en este blog y leer estas breves líneas de lo que hoy es para mí no sólo mi pasión sino una manera de vivir. Un estilo de vida, no con grandes lujos, ni con grandes caprichos; es más bien todo lo contrario, mi pequeño mundo se compone pues de pequeños placeres, pequeños y grandes amigos, pequeños y grandes vinos, pequeños momentos, majestuosos placeres que es lo que significa compartir una copa de vino y construir recuerdos entorno a ella.

El otro día, durante el primer día de la final de La Nariz de Oro que se celebraba en la capital madrileña, viví una de esas tardes difíciles de olvidar: descubriendo pequeñas bodegas, grandes vinos, disfrutando de la compañía de amigos y amantes del vino, una tarde de recuerdos que se acumulan alrededor de una copa de vino. La mía, un Ribera del Duero, la poesía que me inspira Cruz de Alba. La tuya, la que tú elijas.



Una pasión, una opción personal. ¿Cuál es la tuya? ¡Déjame tu comentario!




"La comunicación es nuestro principal objetivo y sin vosotros no tendría sentido, gracias"




IN VINO VERITAS, LONGAE VITAE!))

jueves, 17 de julio de 2014

"LA IMPORTANCIA DE LA TEMPERATURA EN EL VINO"

En España ya ha llegado el verano, las temperaturas por norma general son cada vez más altas y el consumo del vino se traslada en la inmensa mayoría de tintos a blancos y rosado.

¿Pero qué pasa si queremos tomarnos un tinto? Si bien es cierto que con la copa de un tinto te aumenta la temperatura corporal y eso ligado al sol puede resultar mortal. A pesar de que el verano es época de blancos y rosados servidos muy fríos, a mi me gusta saltarme las modas y las normas y tomarme una copa de un tinto roble o joven muy frío que resulta dulce y delicioso al paladar.



La teoría.

La temperatura es fundamental para aumentar o disminuir sus cualidades. Es cierto, más vale servir un vino frio en nuestra mesa, que él solito subirá 2ºC en 10 minutos y podremos gozar  de todo su esplendor.

Para saber a qué temperatura servir, basta conseguir una sencilla pauta: a mayor cuerpo y densidad del vino mayor temperatura. De esta manera los joven y robles se toman más fríos (entre 11º y 13º), los crianzas suelen estar entre los 16º y 17º (cuanto más ligero, menos temperatura) y los grandes reservas, de esos que se toman tranquilamente, se toman entre 17º y 18º (aunque he de confesar que yo he disfrutado de algún Gran Reserva riojano a 14º--15º de temperatura y estaba delicioso). Blancos y rosados, más frio cuanto más ligeros (entre 5º y 9º). Espumosos entre 5º y 10º.

La alta temperatura hace que destaque el alcohol, enmascara los aromas, se acentúe la acidez dando la sensación de un vino desequilibrado y desagradable.

La Práctica.

Tómalo a la temperatura que a ti te guste.

Las mujeres por alguna razón que yo desconozco solemos tomar los vinos más fríos que los hombres, por eso me gustan los tintos fresquitos, incluso los de larga crianza. Me gusta que refresquen pero que todas sus propiedades se desarrollen desde el principio. A medida que el vino se calienta éste ofrece otros aportes, y si es un vino con clase se tornara en un vino complejo y me gustará repetir con otra copa.

Cuando sea y donde sea, toma lo que te apetezca y como te apetezca. En verano a mi encantan las sangrías, los tintos de verano y mis cócteles caseros.

Mi cocktail casero con gin 1895.


Espero que te haya ayudado un poco en este tema.


Salud y ¡hasta la próxima!


 
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