Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta Vinos de calidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vinos de calidad. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de mayo de 2015

Restaurante Celebris Zaragoza



Celebris

Ya tenía ganas de visitarlo y por fin llegó el día. El restaurante Celebris lo podemos encontrar dentro del Hotel Hiberus en Zaragoza.

Comenzamos tomando un pequeño aperitivo en la terraza, el tiempo acompañó y fue muy agradable.   

El comedor interior  muy acogedor, sútil y elegante. Con la bodega a la vista. Pude entrar a verla y la tienen muy cuidada dando protagonismo a los Vinos de nuestra tierra, Aragón.


En la carta disponen de tres menús: LUNAS DEL EBRO 26€, CUARTO MENGUANTE 16€ y LUNA LLENA 38€. Nosotros escogimos el de 26€.  El metre Lolo Artero se portó muy bien y nos sacó Tres Picos en vez, del vino Corona de Aragón Garnacha. Todo un detalle por su parte ya que Tres Picos es uno de mis vinos favoritos y acertó al 100% en su elección.

Entre los platos del menú “Lunas del Ebro”, escogimos:

Para empezar…

Focaccia de Pesto con Espinacas Baby, Pera, Lomo de Anchoa y Virutas de Parmesano 

Pulpo Asado sobre Crema de Patata al Pimentón de la Vera y Colas de Langostino


Y continuamos…
Bacalao Confitado con Salteado de Judías Verdes en Juliana y Patata Morada

Pechuga de Pollo a Baja Temperatura Cubierta de Frutos Secos Crujientes en Sopa de Maíz


Para finalizar con…
Helado de Queso de Cabra con Granizado de Vino Tinto

Trilogía de Helados Caseros sobre Tierra de Cookies

Tengo que destacar el servicio. Muy atentos en todo momento de que no nos faltara de nada y muy profesionales. Como anécdota graciosa comentaré que la copa de vino estuvo llena durante toda la cena. Pocos restaurantes están tan preocupados de que pases sed durante la velada. Es algo que si valoro en el servicio.

La verdad que superó mis expectativas en todos los sentidos.  Una cena excelente que culminamos con Juve y Camps Reserva de La Familia 2006. Nunca me había gustado mucho Juve y Camps pero tengo que reconocer que me encantó. Una burbuja muy fina que transmitía sedosidad y te invitaba a beber otra copita.

Una experiencia de 10  que os recomiendo y, por su puesto, yo volveré en breves para cenar en la terraza exterior a la luz de las velas. 

Gracias Lolo Artero por cuidarnos tan bien. Eres un excelente metre, tienes un equipo excelente a tu servicio y cuidas todo al detalle. 




"La comunicación es nuestro principal objetivo y sin vosotros no tendría sentido, gracias"

viernes, 7 de noviembre de 2014

Restaurante Bal d’Onsera

Hola a todos, hoy voy a hablaros de un restaurante con estrella:  
Bal d’Onsera


El restaurante se encuentra en Zaragoza y está dirigido por Josechu Corella.  

Este gran cocinero fue dejando su esencia en los mejores restaurantes  de España: El Bulli, Zuberoa, Akelarre, Las Torres, Arzak y Martín Berasategui, hasta crear su propio rincón, Bal d’Onsera, el cual en 2008 obtuvo su primera Estrella Michelin y tres años más tarde, en el 2011, el Sol Repsol.

Fue el primer restaurante con estrella de Aragón. Actualmente, ha renovado su imagen y filosofía para intentar acercar a la sociedad "la nueva cocina aragonesa" con su toque personal e innovador.

Josechu Corella y su equipo juegan con dos fórmulas. Por un lado, han creado una parte de la carta que llaman “pequeños manjares” donde puedes probar diferentes tapas llenas de pequeños trocitos de Aragón, como por ejemplo:




Pincho de Borago (nuestra borraja enrollada)


Campa a tus Anchas (tartar de presa ibérica con ajos tiernos)


 







Paseo por el Campo (risotto de hongos)




 

Amarillo Poché (huevo campero escalfado con migas, hongos y calabaza)




Por otro lado, disponen además de la carta, un sistema de tres menús:  
Menú de Iniciación, Menú de los Sentidos y Menú Gourmet. 




Antes de compartir con vosotros el menú, hablaré de los cócteles que ofrecen al llegar como aperitivo. Dentro de su variedad como el Bloody Mary, La Vie en Rose, James “Green”, etc. yo me decidí por el Spritz, un cóctel que se ha puesto de moda y tenía curiosidad por probarlo. Es un cóctel especial y va fantástico para abrirte el apetito.




En cuanto a la elección del menú, escogí el Menú de Iniciación (30€ aprox).

Aquí, una muestra de los los platos:



Ensalada aragonesa de texturas de temporada, refrescante y sorprendente.


Huevo encebollado, cebolla de Fuentes en alta expresión.



Risotto rosa de langostino con toques asiáticos

 
Bonito del norte “poco hecho”


Quesos aragoneses con sorbete de ciruela Claudia de Ricla


Cada plato que probé superó el anterior, estaban todos riquísimos. La presentación era muy cuidada y llena de color. Pero no solamente puedo destacar la comida, tengo que hablar del equipo de sala. Un servicio excelente, de los pocos que recuerdo que me hayan atendido con tanta sutileza,atención y delicadeza.


Algo que me llamó la atención y me gustó, fue que mientras disfrutabas de los platos, podías observar como el equipo trabajaba en armonía gracias a la cristalera de la cocina

Transmitían profesionalidad y se complementaban entre sí a la perfección.


 

En cuanto a la bodega, disponen de una amplia variedad de vinos tanto nacionales como internacionales. Para acompañar el Menú de Iniciación, en mi caso elegí un Juan Gil 4 Meses, vino joven de Jumilla, 100% Monastrell de Bodegas Juan Gil. Carnoso y potente en boca que me maravilló.

Os recomiendo Bal d’Onsera para cualquier celebración especial o simplemente si os apetece ir de tapas, parada obligatoria para degustar “los pequeños manjares”.

Espero que os haya gustado y si alguno de vosotros lo ha probado, ¿qué os parece? Me gustaría saber vuestra opinión.


 "La comunicación es nuestro principal objetivo y sin vosotros no tendría sentido, gracias"



IN VINO VERITAS, LONGAE VITAE!))

viernes, 11 de abril de 2014

¿PERO ES QUE SE PRODUCEN VINOS EN VENEZUELA?


Aunque parezca sorprendente, la historia del vino en Venezuela no comenzó recientemente, sino cuando los primeros monjes de la colonia intentaron plantar vides al norte del sur de la América latina sin ningún éxito porque las condiciones climáticas le resultaron absolutamente  adversas.

La solución fácil fue importar los vinos ya elaborados, pero el paso de los años demuestra que no se desistió en el empeño y la industria vinícola venezolana se funda a mediados del siglo XX a partir de mostos concentrados importados que realizaban la fermentación en el territorio nacional.

El resultado era pobre, digamos que bastante indeseable, a pesar de que el gobierno protegía a las bebidas alcohólicas nacionales, la baja calidad de aquellos vinos no permitía decir que había vinos de calidad producidos en Venezuela.

No obstante, ese no fue el fin del camino, la investigación que se hacía desde las facultades de agronomía permitió descubrir un territorio que tenía las condiciones climáticas y agrícolas necesarias para la producción de vides.

Esa zona, ubicada cerca de la ciudad colonial de Carora, en el Estado Lara tiene ciclos lluviosos y secos bien diferenciados, suelos poco fértiles (ideales para el cultivo de la vid), una variación térmica entre el día y la noche de más de 14 grados y el privilegio de 365 días de sol al año, que garantiza al menos dos cosechas en el periodo.

El hombre detrás de esta aventura, alocada por momentos, es el venezolano Guillermo Vargas, un ingeniero agrónomo, especializado en viticultura y enología en la Universidad Politécnica de Madrid y con pasantías en importantes bodegas en la Borgoña, quien con su tesis que probaba la adaptación de ocho variedades de uvas en el territorio larense, dio lugar a la idea de que la Viña Altagracia era un sueño posible.

Sin embargo, un soñador y  un microclima prometedor  requieren inversores dispuestos a asumir el riesgo de producir vino en un país que tradicionalmente no lo hace.

Ese respaldo definitivo lo dieron las Industrias Polar (con una extensa tradición en la producción de alimentos y bebidas en el territorio nacional) y la francesa Martell. Así nació en 1985 Bodegas POMAR.

Después de probar el arraigo de 22 variedades de cepas europeas, ocho de ellas se siguen produciendo con cuidadoso empeño, por ser las que mejor se adaptaron al clima y los suelos de Altagracia, tales son: Syrah de Côtes du Rhone, Petit Verdot de Bordeaux, Tempranillo de Rioja, Sauvignon de Bordeaux, Chenin Blanc del Valle de Loire, Macabeu de Penedés, Malvoisie de Languedoc-Roussillion y Muscat D’Petit de Frontignan.

Hoy, con el 100% del respaldo de Empresas Polar, se producen tres vinos jóvenes: un frizzante y un blanco y tinto tranquilos; cuatro monovarietales de sauvignon blanc, petit verdot, syrah y tempranillo; cuatro espumosos con el método tradicional: brut, demi-sec, brut nature y brut rosé; además de un brut “edición especial” y un reserva tinto con 60% petit verdot, 30% syrah y 20% tempranillo.



A pesar de ser una pequeña producción, la competitividad de los vinos de Bodegas Pomar, está respaldada por las medallas logradas en concursos internacionales en los que se han impuesto sobre vinos producidos en países con larga tradición vitivinícola.


La magia de estos vinos producidos con el empeño de los soñadores está en su diferencia, nuestra tierra es diferente a la de los tradicionales productores, en consecuencia sus vinos también lo son.  En ello centra Pomar su apuesta para que los vinos venezolanos y sobre todos nuestros bien logrados espumantes, se abran paso en el mercado internacional entre aquellos que buscan novedad y diferencia, unida a un savoir-faire indispensable para sobrevivir en el cada vez más exigente territorio de los vinos de calidad.




"La comunicación es nuestro principal objetivo y sin vosotros no tendría sentido, gracias"



IN VINO VERITAS, LONGAE VITAE!))